Zanzíbar, el paisaje nos construye
Stone Town, arena blanca y fina como la harina y saltos imposibles como un mundo sin besos. Zanzíbar, un delicado ecosistema humano.
Stone Town, arena blanca y fina como la harina y saltos imposibles como un mundo sin besos. Zanzíbar, un delicado ecosistema humano.
La sobrecogedora Kelingking con su oleaje bravío y esa cabeza de dinosaurio en reposo gracias a una naturaleza generosa que invita a la fantasía.
Una mañana en Mahón bajo el brillo del verano, una falsa alarma y un final esperado a una situación la mar de incómoda en Menorca, ¡a bucear!
Viajar no es contar destinos sino rendirse al poder de la curiosidad. En 1890 Nelly Bly dio la vuelta al mundo en 72 días superando a Fogg.
Nueva York: cuna de sueños y libertad. De magnates visionarios a artistas revolucionarios, descubre la ciudad que inspiró el sueño americano.
Un desierto marciano, un mar ocho veces más salino sobre el que flotar y una ciudad excavada en piedra. Jordania, una aventura de otro planeta
Un recorrido por Lisboa tras los pasos del Biralbo de Muñoz Molina. El desvarío del trazado urbano, fados y tempestad a orillas del Atlántico con un toque de café y pastéis de nata. Un final alternativo para una novela que muchos años después sigue inspirando.
Un paseo por Ushguli, un recorrido por la Invernalia georgiana que incluye una montaña derrumbada, mi culo al aire y mucho chacha ¡Nasdrovia!
Arropada por los Cáucasos, bañada por el Mar Negro y el azul lapislázuli de su cielo, Georgia sigue siendo uno de los lugares más enigmáticos. Tierra indómita y ancestral que invita a ser descubierta por aventureros y místicos. Pero sobre todo, un viaje para cambiar no de país sino de ideas.
Es el mar en medio de las tierras. Esa mancha azul que une Europa, Asia y África. Un enclave de naufragios, epopeyas y cantos de sirena. Es el mar Mediterráneo que en invierno azota con olas de plata y azul para teñir sus costas de turquesa en verano. Una red de amores estivales y una personalidad impregnada de babor a estribor por el aceite de oliva que tanto nos distingue del coco, la soja y la falta de sol.
México, el bulevar de los sueños rotos. Una estructura de doble hélice en la que se enlazan alegría y dolor, “Cruza los dedos para que te vista la vida de suerte.” Hay plazas llenas de picardía, calles desgarradas y un tiempo inmóvil. México se toma a sorbitos en una terraza descifrando la conversación de los de al lado. Una telenovela mientras de fondo suenan mariachis.