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Cantando Do – Re – Mi en el Tirol

  • Clara Colorín Colorado en el mirador the sound-of-music-Gschwandtner-inspiracion-viajera-clara-colorin-colorado

El cine nos hace viajar a todos, ¡y de qué manera! Pintorescos pueblos de estilo medieval, castillos de los que emanan suculentas historias y unas escarpadas montañas que no solo dan origen al término “alpinismo” sino que además presenciaron un romance de película. La primera vez que me asomé a estas montañas lo hice como casi todos vosotros, sentada frente al televisor durante las vacaciones del colegio. En la programación infantil, entre Nevaditos y chocolates, los niños disfrutábamos de la nueva aventura de la fabulosa Mary Poppins. La actriz Julie Andrews cambiaba el bolso por una guitarra y la elegancia por la austeridad del convento para convertirse esta vez en la institutriz de la familia Von Trapp. Eso sí, aún sin su mágica cinta métrica seguía siendo «prácticamente perfecta en todo». Casi sesenta años después de que se estrenara en el cine la mítica Sonrisas y Lágrimas (The Sound of Music) se mantienen como una ruta por los recuerdos de muchos de nosotros las imágenes del pueblo de Werfen, el momento en el que María viste a los siete niños con la tela de las cortinas, el poder de la música con canciones como Do-Re-Mi (clasicazo que podemos cantar la mitad de la población) o esa escena deslumbrante en la que la protagonista parece que baila mecida por la fuerza del paisaje.

Región alpina del Tirol y las áreas vecinas

Cuando las olas de calor se suceden una tras otra y el turismo se vuelve insostenible, refugiarse en las montañas y sentir el aire fresco es una sensación que nos llena de vida. Un viaje por sinuosos caminos disfrutando de uno de los paisajes más insólitos de Europa: la región alpina del Tirol y las áreas vecinas. Majestuosas montañas coronadas por el poso de las nieves, valles glaciares, campos de pino y pastos del color de la espinaca dispuestos a alimentar un escenario de terrazas naturales donde comen las vacas. Sobre estas terrazas descansan rústicas granjas e idílicos chalets de madera. A esta imagen tan romántica solo nos queda sumar cascadas, amantes de la aventura en las vías ferratas más complicadas, profundos lagos de un agua del color del cielo y la quietud que ofrece la naturaleza, a pesar de que está en continua transformación. El oeste de Austria es un lugar genuino mimado por el orgullo de su gente y las tradiciones. Tras sucumbir a unas porciones de una tarta digna de un imperio en el Hotel Sacher de Salzburgo ponemos rumbo a nuestro apartamento. Una cabaña de estilo montañés que parece no pertenecer a ningún pueblo pero se mimetiza con el entorno alegre de flores silvestres y horizonte azul. Contraventanas celestes y cortinas que dibujan los buenos días, una leñera con troncos bien cortados y un kit de bienvenida que va más allá de lo prometido, aprendemos lo que es la hospitalidad austríaca.

La brillante oscuridad que encierra el bosque del Tirol

Abrimos un nuevo día en Austria dispuestos a realizar una de las mil rutas de senderismo que parten desde Lungötz. Una primera toma de contacto que nos adentra por bosques de talludos pinos en los que sus vigorosas raíces marcan el camino y asoman sujetando paredes de tierra húmeda recubiertas por esfagnos: un tipo de musgo que actúa de esponja natural conservando el agua, mejora la aireación del suelo e incluso ayuda a evitar enfermedades del ecosistema forestal. Hay helechos, tréboles con mucha suerte y una tierra mojada que para mí es uno de los mejores perfumes. En esta brillante oscuridad que encierra el bosque, una comprende que aquí habitan infinidad de historias, que hay sonidos desconocidos capaces de apagar nuestro ruido interno. El bosque, como decía Ana María Matute, es un lugar al que escapar. Subimos observando las multicapas de nubes. Las más bajas quedan al amparo de los pastos, regándolos con gotitas de rocío. Las más altas atraviesan los picos de las montañas cubriendo en un abrir y cerrar de ojos estas moles de roca. El mugido de las vacas acompaña nuestro ascenso. El final de esta ruta es un plato de deliciosa sopa kaspressknödelsuppe en Mahdalm Hütte. Es bien sabido que a 1539 metros todo está más rico, pero Mahdalm Hütte, además, es un restaurante pintoresco. Su ubicación, al abismo de las montañas, y sus paredes exteriores vestidas de tablillas de madera superpuestas (Schindelhäuser) hacen que esté perfectamente integrado en el paisaje alpino. Un punto extra por los aldeanos que se acercan hasta aquí vestidos al estilo tradicional, pantalones cortos de tres cuartos hechos en cuero. Juntos consiguen un escenario que rebosa autenticidad. Las salchichas hacen el resto.

Enormes lagos y pueblos de película en Austria

Austria no dispone de playas pero tampoco le hace falta. Los enormes lagos que se expanden entre sus montañas son verdaderos parques acuáticos en los que practicar natación, esquí o saltos de altura. En algunos de estos lagos como Mondsee, Gosauseen o Plansee es fácil ver veleros, lanchas y grandes embarcaciones surcando sus aguas. Lejos del circuito tradicional turístico encontramos una vida local que no esperábamos. Familias de patos, helados cremosos y austríacos completamente relajados completan este oasis vacacional. En esta peregrinación por los paisajes más bellos de Austria recorrimos las orillas del Lago Hallstatt para llegar al pueblo que le da nombre y que a día de hoy su popularidad está enterrando lo que lo hacía especial. Ningún destino debería comercializar con vender su aire embotellado en una máquina expendedora. El entorno idílico que envuelve a Hallstatt lo ha convertido en un escenario de postal capaz de inspirar los cuentos de hadas de la factoría Disney. Situado en los Prealpes orientales austríacos este pintoresco pueblo de casas de madera y fachadas multicolores en las que no hay ventana sin jardinera repleta de flores rezuma encanto en cada esquina. Hay hogares que dan un paso más y eligen árboles frutales para su delantera, a más de una se le hace la boca agua con tanta originalidad. Siguiendo esta senda de películas es necesario hablar de la localidad de Werfen donde se rodaron algunas de las escenas de Sonrisas y Lágrimas. Werfen, además de ese atractivo cinematográfico y estar rodeada de un paisaje hipnótico, tiene la suerte de salvarse de las hordas turísticas del mismísimo agosto. Aquí está Eisriesenwelt, la cueva de hielo más grande del mundo con una extensión de 42 km, el Castillo Hohenwerfen en la montaña Hochkönig y la ruta que conduce hasta el impronunciable mirador de Gschwandtner. Lugar en el que si cerramos los ojos y encendemos la imaginación, volaremos con Do-Re-Mi igual que un día lo hizo la singular María Trapp.

Vista completa del lago Hintersteiner See en las montañas Wilder Kaiser, por clara colorín colorado. El reflejo simétrico de las montañas nevadas y el cielo nublado, un destino de ensueño que ofrece 
 inspiración viajera para los amantes de la naturaleza.
Montañas de Wilder Kaiser y su reflejo en el lago Hintersteiner See

Las montañas del Tirol

Desde el origen del mundo el ser humano contempló la cresta y el terreno erizado de la montaña como una barrera arriesgada e inaccesible que justificaba sus miedos, cautivaba su curiosidad y le hacía preguntarse qué había más allá. En la montaña el peligro encontraba su protección natural; había moradores tan fantasiosos como dragones que escupían fuego o basiliscos con cabeza de gallo y alas de murciélago, pero también los últimos grupos étnicos minoritarios que se resistían a la conquista. El poeta Petrarca fue una de las primeras personas tras el medievo en subir una montaña por puro regocijo. En una carta titulada Ascesa al Mont Ventoux le confesaba a su amigo Dionigi da Borgo San Sepolcro que en el descubrir el mundo había encontrado la oportunidad de conocerse a sí mismo. En la actualidad el afán de conquista acompaña su ascenso, un deseo irrefrenable de superación que empuja tramo a tramo a tocar el cielo con las manos.

En los Alpes bávaros, entre los pueblos de Kufstein y St. Johann, se extiende una de las cadenas montañosas más extraordinarias. Las impresionantes formaciones de piedra caliza y dolomita son el distintivo de las escarpadas paredes y la corona rocosa que trazan las cumbres de Wilder Kaiser. Elegimos una ruta sencilla pero que ofrece una de las mejores vistas para los amantes de la fotografía. El cielo y las montañas se multiplican en el lago. Es una de las imágenes más deslumbrantes de montañas que he vivido y si no fuera por la tormenta que se nos echaba encima seguiríamos allí, hechizados en ese lago de nubes y cimas de ensueño. Muy cerca de la frontera con Italia, en los Alpes de Zillertal, está Olpererhütte, conocido por las extraordinarias vistas panorámicas que ofrece su puente colgante. El macizo Zillertal, obra maestra de la orogénesis, atrae cada año a curiosos, montañeros y seguro que a algún nuevo Petrarca en busca de inspiración. Nos despedimos aquí de Austria, recordando que sí, que podemos sucumbir a nuestras fantasías más cinéfilas y almibaradas, seguir el compás del viento, llenar los pulmones de vida y bailar al refugio de las montañas mientras suena una invencible Do – Re – Mi. Una ovación a la alegría y a los icónicos paisajes austríacos, que nos impulsa a remontar el vuelo. 

2 comentarios en «Cantando Do – Re – Mi en el Tirol»

  1. Qué fotazas y qué bonito todo lo que cuentas. Lagos, montañas y vacas, no me extraña que vendan el aire en latas, eso es vida. También es vida un buen schnitzel con una cervezota como recompensa después de un intenso día de paseos alpinos. Comer y respirar da gustito en el Tirol.

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